sábado, julio 01, 2006

Una imagen de la guerra ¿Verdad o premonición?


Hoy quiero mostrar aquí una, al parecer, famosa fotografía de la Guerra Civil.
Al parecer, digo, porque aunque últimamente trato de indagar bastante y remover un poco el recuerdo de esta guerra de nuestros abuelos que hemos pretendido olvidar, no tenía conocimiento hasta el día de hoy de esta imagen ni de la identidad del fotógrafo.
Disculpad mi ignorancia. Robert Capa, según me informo, cubría la guerra española en Septiembre del 36 para la revista Vu en la que aparece por primera vez publicada el día 23 de dicho mes, antes de que comenzara su peregrinar, su fama y la controversia en torno a su autenticidad.
Capa nunca quiso hablar sobre esta fotografía. Ciertamente el miliciano Federico Borrell García murió ese 5 de Septiembre en el Cerro Muriano, día y lugar donde fue tomada la fotografía. Hay quienes apuntan que se trata de un montaje, quien opina que Capa siempre se sintió responsable de la muerte del fotografiado que fue alcanzado por un disparo de los nacionales justo en el preciso intante en que posaba para él.
¿Fue inmortalizado en el preciso instante de su muerte? ¿Fue una triste premonición, un montaje que no hizo más que adelantarse a lo que poco después verdaderamente sucedería?
A mí, sin embargo, independientemente de su autenticidad, me parece una fotografía estupenda.
Es genial la composición, cómo el miliciano aparece sosteniendo su arma en la parte izquierda de la fotografía, mientras que hacia la derecha se extiende el campo, en pendiente hacia ese lado, y al fondo se divisa el horizonte, algunos otros montes, dando la sensación de hallarse descendiendo el protagonista desde lo alto del cerro, además de que su propia mirada apunta hacia ese infinito. Estupendo también cómo el sol inunda la imagen, cómo parece apreciarse el calor que desprende a pesar del blanco y negro, y cómo dibuja su sombra sobre los pastos, a punto de unirse con el propio cuerpo del hombre al caer sobre ella.
Lo importante en la fotografía no radica en su autenticidad, sino que en lo que es capaz de transmitirnos su autor, en este caso Robert Capa, en la imagen. Esta fotografía nos transporta dierctamente al cerro donde fue tomada. Hubo muchos milicianos alcanzados por disparos y no importa si fue en ese mismo instante, antes o después, si con ese rostro o con otro, si en ese paraje o en otro. La fotografía puede ser más o menos auténtica. De lo que no cabe duda es de su veracidad.
Gracias a Netito y su Fina Confitura de Fresa por mostrarme esta "Muerte de un miliciano" y su historia, y a todo aquel que quiera conocer algo más sobre ella.
Continuaré rebuscando entre los recuerdos de nuestra guerra, una de mis pasiones, y seguiré mostrándolos.
Recordar la guerra, nunca para reavivar los mezquinos sentimientos que nos llevaron a ella, sino para tener siempre presente los errores cometidos que es la mejor manera de que jamás vuelva a repetirse algo similar.